Ejecución hipotecaria
Es el procedimiento judicial con el que el acreedor cobra una hipoteca impagada sacando el inmueble a subasta.
Explicación detallada
Cuando el préstamo lleva impagadas al menos doce cuotas —o el 3% del capital si va por la primera mitad de su vida—, el acreedor puede reclamar toda la deuda de golpe y pedir al juzgado que ejecute la garantía. El procedimiento termina con el inmueble en subasta pública: si nadie puja, el acreedor puede adjudicárselo y el activo pasa a ser un REO. Es el recorrido que convierte un NPL en un inmueble.
Ejemplo práctico
Una hipoteca de 120.000 € con 18 cuotas impagadas llega a subasta con un valor de tasación de 200.000 €. Si queda desierta, el acreedor se adjudica el piso por un porcentaje del valor de tasación fijado en la ley y lo pone a la venta como REO.
Cuándo es importante
Si compras deuda en lugar de ladrillo, la ejecución es tu plazo y tu riesgo: el descuento que consigues remunera precisamente ese recorrido judicial.
En Arkos Inversor
Auditamos en qué punto está cada procedimiento antes de publicar el activo, para que sepas si compras un pleito que empieza o uno que está a punto de terminar.
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